Estuve en Paracho

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Por El Teclo Chávez

Estuve en Paracho. Me tomé un té de Nurite. Luego fui por una Atapakua y me traje a Morelia unos Juaquiniquiles. Me gusta Paracho, todos nacen artistas. Solo es cosa de recordarles que el espíritu de Stradivarius ronda por las calles de Ahuiran. Ahí todo es hermoso. La figura del violín, el sonido del violín y los vallecitos verdes de florecitas blancas. Ahuiran, es la capital mundial de la acústica. Los parachenses nacen así y se forjan así, porque ven los cielos azules, sacan un dolor callado y hacen que el violín sonría y nos deleite.

Estuve en Paracho. Me encantan las historias de Eduardo Ruiz. Ir al Museo de la Guitarra y cuando da hambrecita, pasar por un medio kilo de la mejor birria que he comido al mercado, con su salsa verde y unas tortillas echas a mano de maíz morado. Estuve en Paracho. Me gusta Paracho. Tierra de gente luchona. Hombres que hacen historia y son iconos del cambio. Paracho enamora. Paracho, a dónde quiera que voy me acompaña.  En mi mente, cierro los ojos y paso por la plaza apreciando a las señoras mayores vendiendo las flores de calabaza. Amo Paracho. Sus rebozos, sus guitarras, sus canciones.

Soy hijo del volcán y del río que canta. Nací en Uruapan, pero Paracho nos lleva de la mano. Pasar por Capacuaro y llegar a Paracho, todo es bello. Por eso me gusta ir a Paracho, a dónde mi madre nos llevaba a comprarnos baleros y pirinolas. 

Paracho, siempre Paracho. Siempre los Erandi y sus pirekuas, sones y abajeños. Eso me nutre, eso me inspira. Paracho, pues, me da esa fuerza que necesito para seguir creyendo en lo que hago, porque ser hijo del volcán y del río que canta, me obliga a ser una persona que debe inspirar y apoyar.

Cómo lo hace, Carlos Torres Piña y muchos hijos de bien de Paracho. Torres Piña, es la mirada firme y el corazón que no se dobla y que lucha por un mejor nivel de vida de la gente. Eso es lo que veo en Torres Piña, un ejemplo para las nuevas generaciones que deben creer en que desde el trabajo y la disciplina, todo es posible. 

Estuve en Paracho, siempre que pueda iré a Paracho. Amo Ahuiran, y ya ahorro para comprarme un violín. Estuve en Paracho. Y eso, me recuerda a mi infancia y juventud. A todo lo que hemos vivido. A todo lo que llevamos dentro y que nos hace fuertes para seguir en este viaje que llamamos vida. Estuve en Paracho y eso, simplemente me hace feliz.


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